martes, 26 de marzo de 2019

18. Las artes figurativas de la segunda mitad del siglo XIX. La pintura impresionista (E. Manet, C. Monet, A. Renoir). Los pintores postimpresionistas (V. van Gogh y P. Cezànne). La escultura (A. Rodin).

EL IMPRESIONISMO

A finales del siglo XIX se produce una revolución en el mundo de la pintura. La protagonizan los pintores impresionistas y los postimpresionistas. Su pintura se convertirá en el origen del arte contemporáneo.
Los pintores impresionistas realizan exposiciones al margen de los Salones o Exposiciones Nacionales ya que sus obras eran rechazadas por no atenerse al arte oficial y académico.
En 1863 una exposición paralela fue patrocinada por el gobierno francés. Ese año, los artistas protestaron porque el jurado del Salón había rechazado más de 3.000 obras, mucho más de lo normal. "Deseando que el público juzgue la legitimidad de estas quejas", dijo una nota oficial, el emperador Napoleón III decretó que los artistas rechazados podían exponer sus obras en un anexo al Salón oficial. Es el Salon des Refusés, (Salón de los Rechazados) que incluían pinturas tan famosas como el Desayuno sobre la hierba o Almuerzo campestre de Édouard Manet .
Con estas exposiciones van minando el prestigio y la autoridad de los Salones oficiales. Los movimientos artísticos posteriores terminarán por agrandar la grieta abierta entre el arte oficial y los pintores impresionistas.
Algunas de las características del Impresionismo aparecen por separado en pintores del pasado: Rembrandt, Velázquez, Goya. Turner, Constable, y, ya más cercanos la Escuela de Barbizon y Corot. En todos ellos encontramos la preocupación por la luz, la pincelada suelta y pastosa y los esfuerzos para captar la atmósfera. Pero serán los pintores impresionistas los que articulen todas esas inquietudes.
Los aspectos más revolucionarios de su pintura:
  • Rechazan la pintura de estudio, pintan al aire libre, directamente en la naturaleza. Quieren captar la luz y el color de un instante.
  • La pincelada es rápida, suelta.
  • Rechazan el claroscuro que es sustituido por los contrastes entrecolores complementarios.
  • Repiten el mismo tema para captar las variaciones de la luz.
  • Conocen y valoran la teoría de los colores.
  • Admiran el arte japonés. (pincha aquí) 
  • La aparición de la fotografía, además de trastocar la concepción tradicional de la pintura, influye en los pintores impresionistas por la instantaneidad que el fotógrafo es capaz de plasmar.
  • El movimiento impresionista está formado por un grupo de artistas que comparten estas características generales aunque luego cada uno evoluciona afirmando su propia visión y personalidad.
  • Manet nunca formó parte del grupo de los impresionistas, pero éstos lo consideraron un modelo a seguir por su ruptura con el arte consagrado de su época.
  • Principales pintores impresionistas:
  • El Neoimpresionismo, Puntillismo o Divisionismo pretende ser una versión científica del impresionismo al llevar al lienzo de forma rigurosa las teorías científicas de Chevreul sobre los colores.



MANET
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La crítica rechazó sus obras y el público además se burlaba de ellas. La razón es que las obras de Manet no seguían las normas a las que público y crítica estaban acostumbrados. Su técnica (soltura de la pincelada, luminosidad del color, etc.) y sus temas, que resultaron escandalosos para la época, hizo que fuera rechazado para exponer en el Salón Oficial, y sus obras se expusieron en 1863 en el Salón de los Rechazados (un salón paralelo autorizado por Napoleón Bonaparte).
En sus obras hay que destacar
  • la importancia de los motivos cotidianos, lo mismo que ya habían hecho los pintores realistas.
  • la variación arbitraria de la perspectiva
  • el uso de colores planos. Renuncia a utilizar el claroscuro.
  • las sombras son sustituidas por manchas de color yuxtapuestas.
Aunque rechaza la tradición académica, su formación parte de maestros como Tiziano, Velázquez, Goya...
A Velázquez lo consideraba "el pintor de pintores".

El almuerzo campestre



Manet (1863)
Inspirado en El concierto campestre de Giorgione (hoy se cree que en realidad es de Tiziano).


Uno de los más polémicos cuadros de Manet, ya que aparece un desnudo femenino sin justificación aparente. Dos elegantes caballeros y dos damas disfrutan de la naturaleza en un paisaje de gran belleza. Son Victorine Meurent (desnuda), su modelo favorita, el escultor holandés Ferdinand Leenhoof y su hermano Gustave Manet. Es una escena relajada y agradable, con una bellísima naturaleza muerta en primer plano a la izquierda (cesto, panes, mantel, frutas, ropas...).
La modelo posa y es consciente de ello, incluso mira al espectador con descaro, algo increíble para la época. Mientras, la otra dama se entretiene recogiendo florecillas junto al arroyo vestida con una especie de camisón.
Los matices cromáticos son preciosos: gris y negro en los hombres, blanco nacarado en el cuerpo femenino, verdes y ocres en la vegetación. Las figuras están trabajadas como zonas planas de color. No existe relación entre ellas. La profundidad conseguida como en un escenario mediante las bambalinas. Abundan el negro y los contornos modelados sin líneas. El color aplicado a grandes pinceladas planas. No hay volumen. Resulta chocante el contraste entre la desnudez de la dama y los caballeros completamente vestidos; hasta con sombrero.
Este cuadro es considerado como el punto de ruptura con el clasicismo imperante en la época y atrajo a los impresionistas en torno a Manet, animándole a pintar más obras transgresoras como ésta.

Olimpia (1863)


Manet
El tema ya contaba con antecedentes en el Renacimiento, (Venus dormida de Giorgione, Venus de Urbino de Tiziano)
pero Manet lo interpreta adecuándolo a la modernidad. Para su desnudo no necesitó diosas ni musas como en el Renacimiento y en el Barroco, sino que representaba el desnudo de una mujer que era bastante conocida en París, una mujer de la vida contemporánea. Para captar la realidad y la fugacidad utilizó la pincelada rápida y empastada, rasgo que identificará al Impresionismo. Por ello podría decirse que Manet fue precursor del impresionismo.
Las carnaduras de la mujer desnuda que mira directa y provocadoramente a los espectadores son contrastadas junto a las sábanas y las almohadas por el fondo oscuro, resaltando la atmósfera de íntima sensualidad
La mirada directa de una prostituta era mucho más de lo que la sociedad del momento estaba dispuesta a tolerar.
Esta obra fue realizada por Manet para presentarla en el Salón des Refusés (Salón de los Rechazados) en el citado año de 1863. Sin embargo, no se expuso hasta 1865 en el Salón de París, en donde causó un gran escándalo, ya que aunque el público y la crítica aceptaban los desnudos en obras mitológicas, no era así cuando se trataba de un desnudo realista como éste.



MONET

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En su obsesión por captar el instante atmosférico, un instante de luz, un instante irrepetible, plasma paisajes al aire libre con una técnica rápida, las pinceladas cortas, como comas.
Le interesan los reflejos de la luz en el agua como en sus cuadros sobre las regatas de Argentuil


Para poder realizar esta obra empleó por primera vez una barca flotante como taller. Transformará una ancha barcaza en un taller, colocándole una cabina y una cubierta de tela a modo de toldo que puede desenrollarse para protegerse del sol.
Obsesionado por captar la luz realiza series de cuadros sobre un mismo tema como la serie dedicada a la estación de Saint-Lázare, a la fachada de la catedral de Rouen o a los nenúfares de su jardín.
Impresión. Sol naciente (1874)


Monet
Òleo sobre lienzo
París.
Monet se forma en la escuela de Barbizón, en la pintura holandesa y en Inglaterra donde estudia la obra de Constable y Turner. Estas experiencias le deciden a entregarse de lleno al paisaje que para él es, sobretodo, agua, cielo, luz.
El amanecer sobre el agua del puerto es un momento de luz. Realizado con una técnica de pinceladas yuxtapuestas de tonos puros, en los que se suprime el negro. Es la retina del espectador la que funde y crea la realidad, la que termina el cuadro. Desaparece el sentido del volumen o la búsqueda de la perspectiva; sólo interesa captar las inagotables variantes de los reflejos de la luz sobre el agua.
Esta es la obra que dio título al movimiento pictórico del impresionismo cuando un periodista escribió un artículo titulado “Exposición de impresionistas” de forma burlona y despectiva después de visitar la exposición de Monet y sus compañeros en 1874, en un antiguo estudio del fotógrafo Nadar.

De la serie Fachada de la catedral de Rouen


(1893 - 1894)
Òleo sobre lienzo
París
Para realizar esta serie de lienzos sobre la catedral de Rouen, Monet llegó a instalarse en un local enfrente de ella.
No es realmente un cuadro, sino una serie de lienzos. Monet pinta la fachada de la catedral sucesivamente a distintas horas del día y, por lo tanto, con diferente iluminación. En estos óleos Monet trata de demostrar lo que puede cambiar la realidad de un objeto según el tipo de luz que incida sobre él. No es lo mismo una iluminación matutina que vespertina cuando incide sobre un mismo elemento. Más que interesarle la representación de las formas arquitectónicas del edificio, le interesa la diferente iluminación. Las formas se diluyen en la luz hasta casi llegar a la abstracción. 
(La abstracción es un lenguaje no figurativo).

Serie dedicada a la estación de Saint-Lázare




El artista representa la estructura metálica de la estación y las máquinas por medio del vapor, casi como una visión irreal. Las figuras humanas de los andenes quedan reducidas a rasgos esquemáticos.

Serie sobre nenúfares





Los nenúfares (en francés Les nymphéas) es un ciclo de pinturas al óleo que ejecutó el pintor francés Claude Monet al final de su vida, sobre amplios paneles.




RENOIR

Trabaja desde muy joven como decorador de porcelanas, lo que le familiariza con los temas y las formas del Barroco y del Rococó. Estudió y copió a los grandes maestros de la pintura, Rafael, Tiziano, Tintoretto, Velázquez, Rubens... Esta admiración por los grandes se mantendrá toda la vida y será una referencia constante en buena parte de sus obras.
Sus personajes transmiten alegría y optimismo. Siempre son personajes que se divierten, en una naturaleza agradable. Capta la vibración de la luz reflejándose en los cuerpos a través de las hojas de los árboles.
Trató temas de flores, escenas dulces de niños y mujeres y sobre todo el desnudo femenino, que recuerda a Rubens por las formas gruesas.
Pasa por etapas de crisis en las que revisa los supuestos impresionistas y se hace más académico.

Desnudo al sol ( 1874 )


Óleo sobre lienzo
No es la perfección de formas lo que busca el pintor, ni tampoco la perfección compositiva, sino la vibración de la luz reflejándose en un cuerpo que recuerda las formas gruesas y blandas de Rubens, pero al mismo tiempo lleno de belleza. Es como un homenaje del pintor al cuerpo de la mujer en plena madurez que refleja todo el resplandor del sol. Los colores que emplea son claros, y los cuerpos vibran en multitud de tonalidades que reflejan la luz vibrante del sol.  
El crítico Albert Wolff escribió en "Le Figaro"que el Desnudo de Renoir era como un "amasijo de carnes en descomposición". La respuesta del pintor ante tan graves críticas será realizar su obra maestra: Bal au moulin de la Galette, presentada junto a otras veinte a la tercera muestra impresionista, celebrada en 1877 en la rue Le Peletier

Le Moulin de la Galette 
(1876)



Pintado por el francés Auguste Renoir (1841-1919) en 1876, es una de las obras que mejor plasman las características del estilo impresionista. Fue expuesto por primera vez en la III Exposición Impresionista de 1894 y representa un baile en el Moilin de la Galette, un popular merendero del barrio de Montmartre,  un momento de la vida parisina en una atmósfera de feliz abandono. Presenta a la gente sencilla y popular que se divierte un soleado día de verano en aquel lugar al que se acudía los domingos a bailar. 

El cuadro tiene el atractivo de una impresión accidental y sin embargo es fruto de una minuciosa observación de la realidad. Es precisamente esa instantaneidad lo que nos permite ponerlo en relación con la fotografía: Renoir capta un momento determinado, algunos personajes se giran y observan al espectador, otros siguen con sus bailes o charlas y otros, simplemente, son cortados a la mitad como si quedaran fuera de un encuadre fotográfico.

La técnica utilizada, óleo sobre lienzo, es completamente impresionista, con toques de pincelada suelta. La composición clásica tridimensional hace que en los primeros planos las figuras se vean más nítidas, mientras que se hacen borrosas hacia el fondo. Las líneas paralelas y convergentes establecen diferentes puntos de fuga y nos alejan de la visión unitaria.
La composición en diagonal y en diferentes planos paralelos que se alejan paulatinamente, remite a formas clásicas. Los personajes se disponen en dos círculos: uno en torno a la mesa del primer plano y otro, en torno a la pareja que está bailando y que parecen los protagonistas de la fiesta, el pintor cubano Pedro Vidal y la joven Margot que tantas veces sirvió como modelo a Renoir.
Influido por su contemporáneo y amigo Edgar Degás, Renoir introduce dos perspectivas diferentes, una aplicada desde arriba para representar las figuras de primer plano y otra frontal en el fondo del cuadro.
La luz, unos de los elementos principales del estilo impresionista, unifica y diversifica a la vez. Es una luz clara, brillante que se filtra a través del follaje de los árboles e incide en forma de manchas sobre los personajes, el suelo… es la misma luz que Renoir utiliza en otras obras suyas como El Columpio o La muchacha desnuda al sol (que os dejo más abajo).
Las sombras, siguiendo los parámetros impresionistas, son azules y otorgan unidad al conjunto. Los colores se enriquecen en matices por la luminosidad que los refleja: colores blancos, negros, azules verdes… La belleza se manifiesta por el tratamiento de la luz y el color, a ellos se une el baile, la música, el murmullo de las conversaciones y el susurro del viento entre árboles; es la vida que fluye y se desarrolla, es el París de la época, el París de Renoir.

El columpio (1876)


Óleo sobre lienzo

Renoir ha pretendido sobre todo traducir los efectos de los rayos del sol que alumbran la escena, filtrados por los follajes. Las vibraciones luminosas se expresan con manchas de colores claros, en particular, en la indumentaria y el suelo.

Bañistas (1884)


«Hacia 1883 se produjo como una ruptura en mi obra. Había ido hasta el último extremo del impresionismo y llegaba a la constatación de que no sabía ni pintar ni dibujar. En una palabra, me hallaba en un callejón sin salida.»
Pierre Auguste Renoir
Ejemplo de la evolución de su pintura
Las figuras desnudas tienen perfectamente definidos los contornos, que están claramente separados del entorno que les rodea (al contrario de lo que ocurría en el Baile del Moulin de la Galette, donde la suelta pincelada fundía colores de los personajes con su entorno). En su deseo de recuperar las formas casi desaparecidas durante su etapa impresionista, Renoir viaja a Italia, descubriendo a los grandes maestros del Renacimiento, especialmente Rafael. A su regreso se enzarza en una de sus obras más importantes, dedicando tres años a la ejecución de esta escena en la que varias jóvenes desnudas se bañan en un riachuelo, presentando a las figuras bajo una resplandeciente iluminación solar. Las líneas que crean esos sensuales volúmenes son las principales protagonistas, tomando como modelo a Ingres. Los brazos, las piernas o los pechos son dibujados a la perfección, sin enfrentarse al color como apreciamos claramente en el paisaje, tratado incluso con una pincelada rápida y vigorosa. La sensualidad que transmiten las modelos traen a la memoria a Rubens o a Tiziano, maestros admirados por Renoir.





POSTIMPRESIONISTAS
Importante movimiento de ruptura:
·         Parten del impresionismo.
·         Revisan el impresionismo
o    En lo formal buscan nuevos planteamientos: recuperar la forma.
o    Transmiten otros contenidos: el arte como expresión, no como copia de un instante real de luz.
Abren caminos a las vanguardias del S. XX:
·         Cubismo
·         Expresionismo
·         Fauvismo
Maestros
·         Cezanne
·         Toulouse-Lautrec
·         Van Gogh
·         Gauguin




VAN GOGH


“Sueño con pintar y luego pinto mis sueños”. – Vincent Van Gogh

A pesar de que hoy la figura de Van Gogh es una las más famosas en la historia del arte durante su vida el pintor no cosechó a penas ningún éxito pese a tener una prolífera obra, de sus casi 900 cuadros tan solo logró vender uno en vida. Este fracaso en el terreno artístico y su deteriorada salud mental y física, el neerlandés sufría no solamente de fuertes brotes de epilepsia también tenía ataques psicóticos, le llevaron a ser internado en el sanatorio de Saint-Remy (Provenza) desde mayo de 1889.

(Recordad meter en el comentario algunos datos significativos del autor, ya sea al principio o en el significado)
  • Critica y rechaza a una sociedad que lo rechaza a él.
  • Con él el arte representación del impresionismo se convierte en expresión.
  • Emplea el color de forma arbitraria.
  • Abre camino al expresionismo y al fauvismo.
·         Formado en la pintura tradicional holandesa e influenciado por el realismo. Admira al pintor Millet. Una reproducción de El Ángelus le acompañaba siempre.


Su compromiso social le llevó a hacerse teólogo y estudió para ello en la Universidad de Leiden. Para demostrar su profunda creencia en la religión cristiana pidió ser misionero siguiendo la profesión de su padre. Trabajó como misionero en la región minera de Borinage, en Bélgica, pero pronto abandona esta actividad y comienza a pintar.
En su primera etapa como pintor la paleta de Vincent era de tonos tierra sombra, particularmente marrón obscuro, no mostrando interés en utilizar colores vivos que distinguirían su futura obra.
·         En 1886 se mudó a París, para vivir junto a su hermano menor Theo Van Gogh, quien sería el soporte más fuerte de su vida y de sus aspiraciones artísticas.

"...He querido dedicarme conscientemente a expresar la idea de que esa gente que, bajo la lámpara, come sus patatas con las manos que meten en el plato, ha trabajado también la tierra, y que mi cuadro exalta, pues, el trabajo manual y el alimento que ellos mismos se han ganado tan honestamente..."
Su obra sólo puede ser entendida desde la soledad, la ausencia de amor...
Es un hombre inadaptado.
En París entra en contacto con los impresionistas y su paleta se aclara: los colores se vuelven violentos y vivos. La pincelada es gruesa y violenta. 
No se adapta a la vida de París y se marcha a vivir a Arles (La Provenza). 
Quiere fundar allí una colonia de pintores. Le acompaña Gauguin. 


Habitación de Arlés (1889)


Van Gogh quiere inspirar tranquilidad y sosiego en este lienzo en el que solamente se observa su austero dormitorio. La espera ante la llegada de Gauguin supone para Vincent un incentivo a la hora de crear imágenes hasta ahora impensables para el mundo artístico académico.  

En esta obra vemos ya las características que acompañarán sus obras independientemente de la temática:

La pequeña estancia está vista en perspectiva, marcando las líneas del suelo y de las paredes para crear el volumen de la habitación. Sin embargo, abandona las sombras y la textura tradicional, creando superficies planas de clara inspiración oriental. Mezcla de esta manera la tradición europea en la perspectiva con las simplificaciones japonesas, uniendo así sus dos fuentes de inspiración.
Utiliza gruesas líneas oscuras para delimitar los objetos, siguiendo el "cloisonnisme", método inspirado en las vidrieras. A través de estos contornos consigue crear un mayor efecto volumétrico en los elementos presentes en la escena.
Los colores empleados son los más apreciados por Vincent; el amarillo y el azul aparecen en la mayor parte de su producción, convirtiéndose en sus tonalidades emblemáticas. Añade a estos colores pequeñas pinceladas de verde y rojo para jugar con los contrastes. 
La pincelada suelta a la que recurre el artista se aprecia claramente en algunas partes del lienzo, especialmente en la zona de la izquierda. Pero esa pincelada suelta no implica que olvide el detallismo de los objetos - las telas o el bodegón sobre la mesa - heredero de la tradicional pintura flamenca y holandesa del Barroco que tanto atrajo en su juventud a Vincent.
Para decorar las paredes pensó que podría realizar bodegones con girasoles provenzales. 
Éste es uno de los que realizó: Jarrón con girasoles. 


Vincent emplea una gruesa línea para marcar la silueta del jarrón y la supuesta mesa que delimita el espacio en el que se sitúa el bodegón. Pero lo más destacable son las flores, obtenidas con una amplia gama de amarillos y verdes, en una increíble sensación de alegría y vida, tal y como se encuentra el ánimo del artista en estos momentos. La pincelada empleada es rápida y vibrante, creando el estilo peculiar de un genio universal del color como es Van Gogh. 
(Una de las obras que formaba parte de esta decoración fue vendida en 1987 por 5.000 millones de pesetas a una aseguradora japonesa).

Café Nocturno 
1888

Vincent solía acudir con frecuencia a uno de los cafés nocturnos de Arles. Se sentía atraído por la luz de gas, que protagonizará algunos lienzos realizados durante el mes de septiembre de 1888, como Terraza de café. 

Este café abría toda la noche y era muy cómodo para el pintor ya que estaba frente a su casa, la casa amarilla. La habitación está presidida por un globo de gas en el centro de la estancia acompañado de tres lámparas de aceite. El gas deja caer una luz verdosa sobre la sala, iluminando fantasmagóricamente al dueño, vestido de blanco, y a los demás clientes, que se acodan en las mesas. Ese color verdoso de la luz y del tapete del billar contrasta claramente con el rojo de las paredes, creando un ambiente digno de un lugar de esas características. Los tonos amarillentos intensifican el contraste. Vincent emplea su típica pincelada circular en las lámparas, formando así el halo luminoso que se crea alrededor del foco de luz. Esta pincelada caracterizará obras posteriores como Campo de trigo. Van Gogh se inspiró en los libros y estampas japonesas para crear estas pinceladas tan personales, pasando por alto los detalles pero sin olvidarlos, como hacía Goya con sus retratos.

Terraza de Café


Van Gogh presenta la terraza de un elegante café situado en la plaza del Forum, en el centro de Arles. Las luces del gas y de las estrellas iluminan la composición especialmente la zona del velador, donde contemplamos las pequeñas mesas y las sillas con los clientes, así como a la camarera. Por la calle, más en penumbra, varias figuras pasean. Vincent siente una fuerte atracción por la luz de la noche bien sea artificial - Café nocturno - o natural - Noche estrellada sobre el Ródano -. Esta escena que contemplamos une perfectamente ambas. El pintor se interesa por mostrar con detalle la terraza empleando una pincelada suelta, sin dar minuciosidad pero sin saltarse los detalles, estilo que había exhibido Goya unos 80 años antes. La zona de los adoquines está pintada empleando pequeños toques de pincel en forma de oruga, que caracterizarán buena parte de su obra. Las sombras de la luz de gas son moradas, recordando al Impresionismo en sus conceptos lumínicos. Los colores que tanto gustan a Vincent, el azul y el amarillo, llenan la composición mostrando la alegría que inunda el espíritu del artista, quien espera impaciente la llegada de Gauguin para formar una sociedad de artistas en la casa amarilla. Como se observará en las obras realizadas en Arles, Vincent tomará como temática los elementos más cercanos, sin preocuparse por la profundidad ni el simbolismo de esos asuntos. Su creación es totalmente libre y crea lo que ve inspirándose en la naturaleza.




La noche del 23 de diciembre de 1888 Gauguin y Van Gogh tuvieron una fuerte discusión. Su tensa relación, iniciada en octubre, alcanzó el culmen cuando Vincent amenazó a Paul con un cuchillo. Gauguin decidió abandonar la Casa amarilla y alojarse en un hotel con intención de regresar a París. Vincent, convencido de su culpabilidad y para solucionar el conflicto, decidió arrancarse el lóbulo de la oreja y enviárselo a su amigo en señal de arrepentimiento.
El alcalde de Arles recibe una carta firmada por 80 vecinos que solicitan la reclusión de Van Gogh, al que consideran un peligro público. La policía precinta su casa y le interna en el hospital contra su voluntad. Al salir del hospital (San Remy), en mayo de 1890, marcha a París para visitar a su hermano Theo y conocer a su cuñada y su sobrino. Vincent no desea "la vida ficticia de artista en París", y se traslada a Auvers sur Oise, donde vive su médico, el Dr. Paul Ferdinad Gachet (1890), con la esperanza de poder pintar y ser atendido, en caso de ser necesario.


El encuentro entre Paul Gachet y Vicent Van Gogh fue de esos en los que se estrechó una bonita amistad, basada en una visión y una pasión común por la pintura y el arte. El doctor Gachet, un psiquiatra de Auvers-sur-Oise al que acudía el célebre pintor para tratarse de sus problemas mentales, tenía una intensa vocación artística y llegó a proteger y avalar a artistas como Cézanne o Pisarro. Van Gogh se sintió muy comprendido y querido por este médico al que obsequió con un original retrato en agradecimiento por su tratamiento y dedicación.  Y este Retrato del Dr.Gachet se ha convertido en una de las obras más conocidas y más caras que se han llegado a comprar, ascendiendo a los 82,5 millones de dólares, con un valor actual estimado de 149,5 millones de dólares.


En el punto culminante de su locura, el artista se apoderó de un notable impulso creador que lo llevó a trabajar sin descanso. Sin embargo, el trabajo no lograba controlar su ansiedad, exasperando incluso las tensiones internas.

La iglesia de Auvers


La pequeña iglesia gótica de Auvers, pintada en 1890, se llena de tinieblas nocturnas que parecen preludiar el triste futuro de Van Gogh.

La noche estrellada 



Con esta conocida obra se acerca a una concepción cósmica, es una naturaleza que abruma.  la pequeñez del ser humano frente a las fuerzas de la naturaleza. La agitación es de espasmo.  El ámbito humano queda aplastado por el movimiento de la bóveda celeste. Los astros están a punto de chocar, nos hallamos ante un eminente fin del mundo, ante el mayor de los cataclismos. 
La obra fue pintada en el año 1889, el mismo año que se arrancó el lóbulo de la oreja después de mantener una fuerte discusión con su amigo Gauguin. Poco tiempo después regresó a su casa amarilla, donde empezó a pintar de nuevo; más adelante ingresó en el hospital de Saint-Rémy, donde empezó a tener alucinaciones y ataques epilépticos, pero no recibió ningún tratamiento. Empezó a pintar en el jardín del hospital, donde había cipreses. Van Gogh se comportaba de modo violento contra otras personas; llegó a intoxicarse al ingerir pintura, se sentía acosado por las alucinaciones y lo demuestra en la obra La noche estrellada

La obra no fue pintada de noche  sino de día y de memoria estableciendo una síntesis entre lo real y su mundo imaginario.
En primer plano unos cipreses ondean al viento con formas vigorosas, la planitud de su composición y sus formas redondeadas nos remiten a la influencia de la estampa japonesa y a la obra del, también postimpresionista, Seurat. Todos estos efectos se consiguen por medio de una pincelada larga, arremolinada y espasmódica.
En la parte de abajo del cuadro, Van Gogh representa un pequeño pueblo del que destaca la aguja de su catedral o iglesia, posiblemente de estilo gótico. Las casas son realizadas con precisión a través de gruesas líneas que se rellenan de color. En muchas de ellas una pequeña luz dorada nos indica la vida familiar en el interior del hogar.
Al fondo unas ondulantes montañas cabalgan unas sobre otras marcando la línea del horizonte. El hecho de situar esta línea tan baja hace referencia a la importancia que el artista otorga al espacio celeste. En cuanto a la temática,  la noche es la verdadera protagonista; no lo cipreses de primer término, ni tan siquiera el pequeño poblado, es la noche con su luna en cuarto menguante y las estrellas brillando en el oscuro cielo.
La temática nocturna era una de las favoritas del pintor neerlandés que ya la había trabajado en otras de sus obras como La terraza del café. Es precisamente el cielo que se torna circular alrededor de la luna y las estrellas lo que otorga movimiento al conjunto e insufla viva al adormecido paisaje nocturno del pueblo.
La composición horizontal que marcan las montañas dividiendo cielo y tierra se rompe por la verticalidad del ciprés.
Las líneas ondulantes se han relacionado a menudo con su precario estado mental, la curva como reflejo de la confusión y frustración mental que sufría el artista.
Los tonos utilizados son comunes en esta última etapa del pintor: azules, malva…colores fríos que en esta ocasión se contraponen a la calidez que desprende el amarillo y que parece inundar toda la composición.
La pincelada es corta y rápida, fuertemente cargada de pigmento que induce al movimiento y dinamismo en la composición.


Por el significado podría enlazar el Romanticismo, en línea de un Friedrich. También sirve de puente de unión con el Expresionismo posterior que participa de la concepción del universo incidiendo en la pequeñez del hombre. 


Campo de trigo con cuervos


En Auvers Van Gogh se sume en un profundo abatimiento que le conducirá a pegarse un tiro junto al corazón con un revólver que le había prestado su posadero para espantar los cuervos que aparecen en uno de sus últimos cuadros. Era el 27 de julio de 1890. Todavía tardará dos días más en morir. Junto a su cabecera, le acompañará su inseparable y abnegado hermano, Theo. Esta obra quizá sea la última y la más dramática de las pintadas por Van Gogh.

Documental sobre Van Gogh: PINCHA AQUÍ






CEZANNE



Cezanne (1839-1906) es uno de los padres de la pintura moderna y precursor del estilo cubista.


Sufrió críticas durísimas. Fue rechazado de manera insultante. Se recluye en la Provenza.
Tras su muerte será considerado como uno de los grandes creadores y maestros de la Historia del Arte.
Revisa el impresionismo:
·         No diluye las formas en la luz.
·         Construye las formas simplificándolas mediante la geometría.
·         Aplica el color a grandes pinceladas prismáticas.
·         Busca la esencia de la realidad, lo que permanece.
·         Multiplica los puntos de vista. Representa los objetos desde distintas perspectivas a la vez.
Abre caminos al cubismo.
·         Reduce la realidad a formas geométricas elementales.

La montaña Saint-Victorie


Nada mejor para apreciar lo que separaba a Cézanne de los impresionistas que examinar alguno de sus paisajes. Representó muchas veces La montaña Sainte- Victoire, como si quisiera emular las series de Monet, pero no tuvo nunca intención de fijar en el lienzo los efectos atmosféricos cambiantes, sino más bien todo lo contrario. El ejemplo que se reproduce aquí (1885) representa bien el estilo maduro del artista. La montaña del fondo tiene una nitidez similar a la de las granjas y los árboles del primer plano; todo parece estar cerca y lejos, a la misma distancia del ojo del espectador. No es ésta la imagen de algo efímero, sino más bien de la representación dela esencia, de lo que permanece a pesar de los efectos atmosféricos cambiantes.

Jugadores de cartas



Obra realizada por  Cezanne entre 1894 y 1895 en óleo sobre lienzo. 
Realizó cinco versiones de este tema. Una escena de género como la de estos Jugadores de cartas (1890-1895) ha sido abordada por Cézanne de un modo muy distinto al habitual. El ambiente tabernario ha desaparecido casi por completo, reduciéndose a la mesa y a la botella que centraliza la composición.

La temática no es nueva en absoluto, las partidas de naipes habían sido representadas desde el Renacimiento y con mayor frecuencia desde el siglo XVII. Es posible que Cezanne encontrara la inspiración para realizar sus obras en los cuadros de Caravaggio, Chardin o los hermanos Le Nain, los cuales tratan la temática de los naipes. También la influencia de los impresionistas y la estampa japonesa es apreciable en el tratamiento espacial y la pincelada suelta, así como el realismo de artistas como Daumier.
La escena se desarrolla en el interior de una taberna donde dos personajes dispuestos de perfil se entretienen ensimismados jugando a las cartas. Los jugadores se han identificado como campesinos de la Provenza en una escena cotidiana de ahí, su clasificación como costumbrista. Los personajes ajenos al espectador siguen con su partida de cartas, aparecen serios y pensativos; uno de ellos, el que aparece fumando, tiene una postura más relajada por lo que estaría ganando, mientras el otro jugador se dispone a hacer su jugada. Ambos aparecen ataviados con elegantes ropas, sombrero y bigote. Los hombres se apoyan en una pequeña mesa de madera cubierta por un mantel, sobre ella una estilizada botella da paso a la cristalera de la taberna.

Composición: 
Es la botella sobre la mesa quien divide el cuadro en un eje simétrico quedando cada jugador con sus cartas a cada lado. La luz se refleja en la botella y realza los objetos pintados de blanco, el fondo, ya de por sí abocetado, aparece en penumbra centrando la atención de espectador en la mesa de juego.
La paleta cromática es pobre y la pincelada suelta y abocetada
Ha construido mediante el color las formas, los volúmenes, el espacio. Debe señalarse además la tendencia de Cézanne a representar las figuras sirviéndose de unas pocas figuras geométricas elementales: "Todo en la naturaleza se modela según la esfera, el cono y el cilindro", y de ahí la nítida solidez de los brazos, el sombrero, o de todos los otros elementos de la composición.
Mientras el impresionismo diluía las formas en el color y la luz, buscaba lo cambiante, Cezanne intenta captar, también mediante el color, la esencia, lo que no cambia.

La geometrización de sus pinturas hizo que Cezanne fuera el principal precursor del estilo cubista y una fuerte influencia para los artistas que profesaron esta tendencia como Picasso o Braque.

Manzanas y naranjas (1895-1900)


Variedad de puntos de vista.
Debido a la meticulosa manera de trabajar de Cézanne, se especializará en paisajes y bodegones. Aquí encontramos desarrollado el nuevo concepto de la pintura que crea el maestro de Provenza; el pintor debe buscar la esfera, el cono y el cilindro en la naturaleza, formas con las que pretende recuperar el volumen perdido por los maestros impresionistas, anticipándose así al cubismo. Aplicando el color como sistema de modelado -"la forma alcanza sólo su plenitud cuando el color posee su mayor riqueza"- conseguirá conjuntos de altísima calidad como este magnífico bodegón. Las esferas de manzanas y naranjas se distribuyen por el conjunto rodeadas de diferentes telas en las que se aplican las tonalidades. En la iluminación empleada aún existe un punto de conexión con el Impresionismo. Sin duda, Cézanne ha recuperado la forma, que se estaba perdiendo en los últimos cuadros de Monet y que llegaba casi a la abstracción en los años finales del siglo XIX.

Muchacho del chaleco rojo (1890-95)


Construye formas geométricas mediante pinceladas de color.

No es frecuente en la producción de Cézanne el empleo de modelos profesionales, a excepción de su estancia en la Academia Suisse. Durante su estancia en París en el año 1890 contrató al modelo italiano Michelangelo di Rosa y realizó una serie de cuatro lienzos con este personaje como figura principal. La tela más famosa de la serie es ésta que contemplamos, interesándose el maestro por el estudio tanto del color como de los volúmenes, sus principales preocupaciones para conseguir que el impresionismo fuera un arte que pudiera incluirse en los museos.
Los especialistas consideran que nos encontramos ante una representación de la melancolía ya que esta postura será frecuentemente utilizada por los artistas, desde Durero hasta Van Gogh. El propio Cézanne había utilizado esta postura para el Fumador de pipa en fechas anteriores. A la postura debamos añadir la mirada ausente del modelo. 
                                                                                  

El rico y variado colorido está presidido por el rojo del chaleco, jugando con las tonalidades primarias y complementarias que los impresionistas habían tomado de 
Delacroix. Amarillos, azules, verdes y blancos se distribuyen por la superficie del lienzo, aplicados con una pincelada vibrante y libre.
El espacio está organizado tomando como pauta las formas geométricas para manifestar la volumetría como observamos en la disposición diagonal, la división en dos bandas de la pared del fondo o la cortina recogida. Las deformaciones anatómicas que se manifiestan en el 
Arlequín se encuentran presentes en los alargados brazos, siendo un evidente precedente de la pintura cubista de Picasso.

Las grandes bañistas



Anuncia el cubismo.
 El estilo de Cézanne en etapa final de su vida (aproximadamente desde 1890 hasta su muerte en 1906) se caracteriza, sobre todo por la simplificación de formas. Ahora explora con mayor audacia, en la Naturaleza, los elementos constructivos y estructurales que le sirvan al artista para edificar un nuevo lenguaje expresivo. La función de este lenguaje es la de facilitar que el arte no sea una mera copia de la realidad, sino algo duradero y construido con la contribución de la actividad intelectual del pintor.
En esta parte final de la carrera de Cézanne, hay una preocupación de síntesis entre dos fuentes de inspiración: la memoria y la Naturaleza. En este caso, el punto de partida de Cézanne es puramente mental: intentar realizar una obra configurada básicamente sobre una estructura modular basada en el triángulo. El entorno natural que sirve de decorado para la realización de este proyecto es el de unos bañistas a orillas del río Arc, cerca de Aix-en-Provence.
La composición está estructurada en torno a tres grandes triángulos: uno que domina toda la obra y que esta delimitado por los troncos de los árboles, y otros dos, más pequeños e inscritos en el primero, formados por dos grupos de bañistas a izquierda y derecha.
El cuerpo humano, en esta obra, esta despojado de toda sensualidad y expresividad, para pasar a ser un elemento de la composición.
El dibujo que delimita los cuerpos no impide que los colores del entorno se mezclen e invadan a algunas de las figuras humanas, que parecen tener el tratamiento propio de meros objetos.
La sensación de profundidad en el espacio se logra mediante la hábil disposición de los cuerpos en planos sucesivos, y potenciada por el uso de masas de colores cálidos y fríos alternando.




RODIN

Considerado el Miguel Ángel del S.XIX. Como él, se sintió atraído por el tratamiento del movimiento y la acción muscular. Para Rodin, la belleza en el arte consistía en una representación fidedigna del estado interior, y para lograr este fin a menudo distorsionaba sutilmente la anatomía.
Se relaciona con el impresionismo por:
  • el acabado rugoso y abocetado de sus esculturas que hace que la luz vibre y dé el acabado final a la forma
  • consigue que un fragmento sea considerado una obra acabada.
  • pone de manifiesto el atractivo de lo inacabado, enlazando con la pintura impresionista.

Como Miguel Ángel con la tumba de Julio II, la gran obra de Rodin, La puerta del Infierno, no la pudo terminar. Algunas de las numerosas figuras de esta grandiosa obra fueron más tarde reproducidas por Rodin de forma independiente, como es el caso de su famosa escultura El pensador (ubicado en el dintel de la puerta), así como Las tres sombras (que aparecen en la parte más superior) y El beso a la izquierda.



Las enormes puertas (30 metros de altura) se llaman del Infierno porque están inspiradas en Dante (La Divina Comedia). Organizadas en dos paneles rectangulares, vemos una multitud de figuras desnudas (186) de pequeño tamaño que se agitan y retuercen, surgiendo de un fondo informe de rocas y nubes. Es todo el género humano, los descendientes de Adán y Eva condenados en el infierno tras la caída en el pecado.
El papel de la luz, los claroscuros y la poco definida línea de las figuras, que parecen inacabadas (al igual que Miguel Ángel), son elementos netamente modernos que nos permiten aproximarlo a los impresionistas.

El pensador


El pensador es una de las esculturas más famosas del francés Auguste Rodin. Realizada en bronce y con un pedestal de mármol la obra alcanza los 650 kilos de peso. Parece ser que el primer molde en yeso ya estaba realizado en torno a 1880, sin embargo el artista no presentará la primera fundición a gran escala hasta 1902.
La figura está llena de vigor y fuerza expresiva. Rodin manifiesta interés por las superficies rugosas e inacabadas, en contraste con la belleza de los desnudos pulidos, en los que la luz juega y resbala. Vemos en ello la influencia miguelangelesca.

Para conseguir el movimiento imprime gran tensión anatómica dinamizando las formas con una gran fuerza interior. 

El escultor ha roto con el academicismo imperante:
  • Sus formas anatómicas están exageradas en busca de una mayor expresividad (gran fuerza expresiva)
  • El gusto por lo no acabado y la importancia de la luz enlazan la obra con el impresionismo escultórico.
Aparentemente la iconografía es sencilla, un hombre desnudo aparece sentado en una roca sumergido en sus pensamientos y preocupaciones. Las piernas aparecen flexionadas apoyándose en la roca y mientras un brazo descansa sobre una de las rodillas el otro aparece flexionado hincando el codo en el muslo y apoyando el puño sobre su mandíbula. El artista ha sobredimensionado las extremidades del personaje, las manos y pies adquieren un potente desarrollo en comparación con el resto del cuerpo y una cabeza que, quizás, sea demasiado pequeña.
Pero lo realmente impresionante de la obra es su modelado, en él se aprecian todos y cada uno de los músculos de la anatomía con un fiel reflejo a la realidad. En general posee de manera explícita ese aspecto de non finito que remite a las obras de Miguel Ángel y que contrasta con el acabado de algunas zonas más trabajadas como por ejemplo las manos.
El artista invita con su obra a la meditación; el movimiento de la obra es centrípeto es decir, hacia el interior, el hombre representado por Rodin se abstrae por completo del mundo que le rodea para centrarse única y exclusivamente en sí mismo, en su interior.

El artista quiso simbolizar la expresión del pensamiento torturado, una reflexión sobre el destino trágico de la Humanidad.

El Beso


El beso es una obra escultórica realizada en bulto redondo por el artista impresionista August Rodin (1840 – 1917). Rodin ha sido uno de los escultores más importante a lo largo de la historia, su obra marca la frontera decisiva entre la escultura tradicional y las nuevas corrientes vanguardistas desarrolladas en los siglos XIX y XX. Su obra se caracteriza por el hecho de recurrir a temas figurativos tratados con gran innovación, el non finito y la importancia concedida a los volúmenes son elementos indispensables en toda su producción.

Temática: 
En un principio la obra de El Beso se encontraba incluida dentro de las esculturas que formarían parte de Las Puertas del Paraíso. Representaba dos personajes de la Divina Comedia de Dante Alighieri, Francesca y Paolo; Francesca de Rímini –nombre con el que al principio se conocía esta obra- se enamoró perdidamente del hermano de su esposo, su cuñado Paolo, quién a su vez también estaba casado. Rodin representa el preciso momento en el que Francesca y Paolo se besan apasionadamente mientras leían la historia de Ginebra y Lanzarote que él sostiene en la mano; es justo en ese momento cuando los amantes son descubiertos por el esposo de ella quien los manda ejecutar y juntos, cumplen su pena en el infierno. El tema estaba relacionado con todo el programa iconográfico que cubría las famosísimas puertas no obstante, el éxito que tuvieron las primeras pruebas que hizo el artista tuvieron tanto éxito, que decidió realizar la escultura de manera independiente.
La composición revela características distintivas de Rodin:
  • la no utilización de un punto de vista único
  • la idea de que todo es cambiante, de que la obra no es igual según el lugar desde donde sea apreciada
  • la estética de los inacabados
  • el contraste entre superficies lisas y rugosas
El beso tiene fuerza y dulzura por igual, la multiplicidad de sus puntos de vista hace que el espectador pueda rodear la obra y encontrar en ella multitud de detalles. Los cuerpos desnudos y entrelazados de los dos amantes, se funden como si solo fueran uno y la pasión del beso hace al espectador partícipe de ese íntimo momento. Son cuerpos naturalistas pero ligeramente idealizados; él está representado con un espíritu protector mientras que Francesca es la versión más apasionada de la pareja.
El contraste entre los cuerpos de los amantes escrupulosamente tallados contrasta con el soporte que, apenas sin devastar, tiene un aspecto de non finito. Los juegos que las luces y sombras provocan en las distintas superficies ofrecen, si cabe, aún más plasticidad a la obra.


Como curiosidad:

El gobierno francés encargó en 1888 a Rodin una versión en mármol de El Beso de gran tamaño y diez años después, en 1898, la obra fue expuesta en El Salón de París. Su exposición produjo tantísima expectación que la compañía Barbedienne le ofreció al artista la idea de producir pequeñas réplicas en bronce de la obra.
En 1900 el coleccionista estadounidense Perry Warren encargó a Rodin una copia de la escultura, ésta no satisfacía del todo las expectativas de su dueño por lo que tuvo peor suerte y durante mucho tiempo fue relegada a los estables de Warren; durante la década de los cincuenta la Tate Modern de Londres adquirió la obra para su colección.
Existe una tercera versión realizada por el artista y encargada por el coleccionista Carl Jacobsen que hoy se conserva en la institución danesa que el propio Jacobsen fundó.

Los burgueses de Calais



Se trata de un encargo que representa una hazaña heroica de un conjunto de personas de la ciudad de Calais, que se opone a la ocupación de ésta.
Las situó en un podio bajo
Aunque están tratadas individualmente, sin embargo, las personas se interrelacionan con el movimiento lo que las hace ser consideradas como una composición conjunta.
La expresividad es una de las características más destacables de Rodin. Sentimientos de angustia, orgullo, dolor.
Según el punto de vista, tendremos  para su tiempo. Se opone al rígido academicismo del siglo XIX por el "excesivo"realismo en la expresión de sentimientos, por elrápido modelado, porque imita los efectos lumínicos buscados por los impresionistas. Se ven también rasgos formales que recuerdan las pinturas de Cézanne. El hecho de que la escultura ideada por Rodin  no tuviera pedestal fue algo inaudito en la escultura del momento. La prensa local se burló de los "tíos en camisones de dormir"...
Más en la Pág. 305 del libro de texto.