martes, 19 de marzo de 2019

Juan de Villanueva (1739-1811)


Hijo de escultor, hermano de arquitecto, educado en la Academia de las tres nobles artes de San Fernando y becado para completar su formación artística en Italia, donde vivió durante casi siete años. En estas breves pinceladas podría sintetizarse el periodo de aprendizaje de Juan de Villanueva, a quien podemos considerar sin duda alguna como el más relevante exponente de la arquitectura neoclásica en nuestro país. Instalado de nuevo en España, el arquitecto trabajó para la comunidad de monjes jerónimos de El Escorial, hasta que en 1777 el rey Carlos III lo contrató al servicio de la casa real. Para entonces Villanueva combinaba ya el clasicismo que tanto había podido estudiar durante su prolongada estancia en Italia con el purismo herreriano del monasterio escurialense.
Una vez con el nombramiento de arquitecto cortesano en el bolsillo, la vida profesional de Vllanueva dio un cambio de importancia. A partir de entonces su carrera profesional quedó vinculada a las necesidades de la monarquía, para la que construyó sus edificios más destacados. Empleó en ellos el estilo neoclásico más riguroso: interés por la simetría y la proporción, escasa presencia de elementos decorativos y constante referencia a los modelos de la antigüedad clásica, recurriendo frecuentemente a la piedra como material constructivo.
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Como arquitecto real, la obra artística de Villanueva quedó estrechamente vinculada a la ciudad de Madrid, cuya condición de sede política de la monarquía explica el levantamiento de edificios emblemáticos (como el actual Museo del Prado y el Observatorio Astronómico) que mostrasen el interés de los reyes por el avance de las ciencias y las letras. Del mismo modo, contribuyó al amplio proceso de reforma urbanística que en esa centuria experimentó la ciudad. En esa tarea Villanueva dejó algunos de los lugares, jardines y edificios que caracterizan el Madrid dieciochesco. Suya es, por ejemplo, la reforma de la Plaza Mayor (que había quedado arrasada tras un incendio en 1790), Intervino también en el parque del Retiro (Real Jardín Botánico), en el antiguo ayuntamiento de la ciudad y dejó levantados, además, otros diversos edificios de interés.
Villanueva es por tanto, dentro de la arquitectura, el exponente de esa grandeza que los Borbones españoles pretendieron dar a sus reinados. Para ellos trabajó y levantó algunos de sus edificios más emblemáticos. El arquitecto falleció en 1811, justamente cuando el país llevaba ya más tres años asolado por la Guerra de la Independencia. No pudo ver así como esa grandeza majestuosa a la que tanto había servido se venía abajo durante el ominoso reinado de Fernando VII. Probablemente no le hubiese gustado asistir a lo que sucedió en esa etapa de nuestra historia. 

Museo del Prado





Fachada y planta. 
1785-1819.
Arquitectura Neoclásica
El rey Fernando VII convirtió un museo en una pinacoteca de las colecciones reales.
Su fachada se articula en dos cuerpos: el inferior, ritmado por la alternancia entre arcadas y hornacinas rectangulares con esculturas; y el superior, con una galería de columnas jónicas.
La parte central de la fachada es un pórtico sobresaliente, definido por el orden dórico gigante y rematado por un gran relieve rectangular. Villanueva agrupó libremente los órdenes arquitectónicos, aunque siempre con criterios estéticos y funcionales buscando que el conjunto fuese claro y de proporciones armónicas. Para completar el comentario: Págs. 275 y 276 del libro de texto



Osbervatorio Astronómico de Madrid




1790. Neoclásico.
El Observatorio Astronómico se elevó en el llamado “cerrillo” de San Blas, en una zona de altos situados cerca de Atocha. 
El edificio, de planta centralizada, serviría para observar y estudiar el firmamento y los astros, de ahí su ubicación elevada, y tenía, además de las salas de observación y de instrumentos, otros gabinetes y oficinas. 



Su planta presenta planta cruciforme, con los brazos transversales más largos, debido a las necesidades funcionales; en el centro hay un gran salón en rotonda, de clara inspiración palladiana ("La Rotonda" o "Villa Capra" en Vicenza), y en el centro de la amplia fachada un gran pórtico. 




Este pórtico hexástilo, de orden corintio, que recuerda el de un templo clásico romano, es de gran refinamiento, y no está rematado con un frontón, sino que sobre el destacado entablamento Villanueva dispuso una terraza, solución muy neoclásica.
 Pero lo que más llama la atención en el edificio es el remate de la rotonda central, cerrada con una cúpula rebajada, que no se aprecia al exterior, y sobre ella un cuerpo elevado o gran linterna, en forma de templo circular o "tholos" clásico, rodeado de columnas de orden jónico, que servía para situar los telescopios en él. Este cuerpo, cerrado con cristales, por lo tanto, era un espacio útil, necesario para las observaciones, y no un simple elemento o recurso ornamental.
 Las edificaciones en forma de templos circulares fueron muy utilizadas por los arquitectos neoclásicos. A ese cuerpo saliente se accede por una escalera de caracol, rematada por uno de los torreoncitos que se disponen en las esquinas de ese cuerpo autónomo.  

La edificación del observatorio formó parte de la política de construcciones culturales y científicas emprendidas por Carlos III y sus ministros ilustrados en Madrid, y estaba en estrecha relación con la creación del Jardín Botánico. Sin embargo, este edificio no se inició hasta 1790 y las obras, emprendidas con diligencia en los primeros años, se enfrentaron a dificultades administrativas y económicas y retrasos hasta 1808, año en que todavía las obras estaban sin concluir. Su terminación definitiva tuvo lugar en 1874. 


 La producción de Juan de Villanueva se inscribe dentro del neoclasicismo internacional. La arquitectura neoclásica tuvo su época de esplendor y desarrollo entre 1770 y 1830, aproximadamente. Se proponía la restauración del ideal clásico en la arquitectura, a partir de los modelos de la Antigüedad grecorromana. Se presentaba como una arquitectura regida por la razón y la simetría, y, además, quería ser utilitaria y representativa. Todas esas características se aprecian en el Observatorio Astronómico de Madrid, obra que, junto con el próximo edificio del Museo del Prado, suponen las obras más representativas de la arquitectura de Villanueva.

domingo, 24 de febrero de 2019

¿Dónde está enterrado Julio II?


La imagen que aparece acontinuación es conocida como "El Sepulcro de Julio II", dentro de la iglesia de San Pietro in Vincoli.

Pero Julio II no se encuentra allí, y la fama se la lleva el famoso Moisés de Miguel Ángel, que es a quien la mayoría de la gente va a visitar cuando se acerca a esa iglesia.

La obra se encargó en 1505 y quedó en el estado definitivo en 1545, en una escala mucho más reducida que la prevista en el proyecto inicial. Originalmente se iba a ubicar en la basílica de San Pedro del Vaticano, el lugar de enterramiento de los papas; pero finalmente, tras la muerte del papa, se instaló como cenotafio (es decir, sin alojar el cuerpo del difunto) en San Pietro in Vincoli en el Esquilino, iglesia protegida por la familia della Rovere, de la que procedía Julio II, y de la que había sido cardenal titular. Ambos templos se encuentran en la ciudad de Roma, sede del papado y en esa época (especialmente turbulenta -Reforma protestante, Guerras de Italia, Saco de Roma-) también capital de los Estados Pontificios.

Aquí Julio segundo represnetado por Miguel Ángel:

Y aquí pintado por Rafael:


Recreación de cómo pudo ser el momento en el que Julio II (aquí muy afeitadito) hace polvo la ilusión de Miguel Ángel...


(De la película "El Tormento y el Éxtasis")



domingo, 17 de febrero de 2019

ARQUITECTURA BARROCA EN ITALIA Y EN FRANCIA: BERNINI, BORROMINI Y VERSALLES

Bernini

El artista que mejor reflejó en su obra el espíritu de la Contrarreforma y el poder del papado.
Realiza obras dinámicas, que se mueven conforme se mueve el espectador.

Columnata de la plaza de San Pedro del Vaticano



S.XVII (1656 - 1657)
Ciudad del Vaticano en Roma (Italia)
Centro de peregrinación católica .
La plaza de San Pedro se compone en realidad de dos plazas tangentes, una de forma trapezoidal organizada mediante terrazas y otra elíptica.
La de planta elíptica está formada por dos brazos ovalados que constan de cuatro filas de columnas gigantes de orden toscano. Entablamento jónico. La columnata se remata con una balaustrada y estatuas de santos y mártires. Las columnas, de 15 metros de altura, se sitúan en cuatro filas, formando tres calles; por la calle central, por su anchura, podrían circular dos coches.
En el eje mayor de la elipse dos fuentes y un obelisco.
Una vía urbana conecta la plaza con la ciudad.
La columnata de San Pedro es funcional, simbólica y un escenario perfecto al servicio de la Contrarreforma.
Cumplió con dos exigencias:

  • acoger a un gran número de personas
  • y permitir la visión del papa en el balcón durante su bendición desde cualquier punto de la plaza.
Con la fachada (de Maderno) la cúpula había quedado en segundo plano; además, en los extremos de la fachada estaban las bases de las torres que, al no haber sido completadas, otorgaban a la fachada una horizontalidad excesiva. Bernini logra mediante recursos ópticos resaltar la cúpula de Miguel Ángel, símbolo de la cristiandad y de Roma. Entre los recursos que utiliza, destaca la escasa altura de las columnas dóricas (en comparación con la fachada) realzan la verticalidad de  las columnas corintias gigantes del frente basilical.


Consigue un escenario teatral donde el Papa realiza sus apariciones públicas, canoniza santos y da la bendición urbi et orbi. Espacio para provocar emociones.
La columnata (brazos circulares) simboliza los brazos de la iglesia abiertos al peregrino.

Bernini es uno de los precursores del urbanismo barroco. Los brazos abiertos de la columnata responden a un nuevo concepto de arquitectura:
- abierta
- dinámica
- y plenamente integrada en el entorno urbano.

De cara al significado: como suele suceder con las innovaciones, la columnata de Bernini recibió duras críticas. Sin embargo su influencia puede verse durante los dos siglos siguientes en la utilización dinámica de elementos clásicos. Ejemplo: Universidad de Greenwich





Con su actuación en el interior de la basílica combina el espacio renacentista de Miguel Ángel con elementos barrocos como:

Baldaquino de San Pedro del Vaticano.


Encargo del Papa Urbano VIII
S. XVII (1675 - 1706)
Basílica de San Pedro del Vaticano. Roma. (Italia)

El conjunto realizado en bronce, tiene 29 metros de altura.
Bernini, construyó el Baldaquino de San Pedro (1624), sobre la tumba del apóstol y debajo de la cúpula de Miguel Ángel.



Cuatro columnas salomónicas con capitel de orden compuesto sostienen un entablamento ondulado, coronado por un dosel, decorado con figuras de ángeles y niños, sobre el que se  alzan cuatro volutas que convergen en el globo terráqueo que sostiene una cruz. Las columnas se apoyan en un podio de mármol blanco
El Baldaquino realza la cúpula de Miguel Ángel y atrae la mirada de los fieles hacia ella.
Da importancia al lugar más importante de la cristiandad: la tumba de Pedro, fundador de la Iglesia y debajo de la cúpula de Miguel Ángel símbolo de la cristiandad.
Por los materiales y los recursos decorativos, contribuye a transformar un espacio renacentista en uno barroco.
Se trata de una síntesis entre escultura y arquitectura; recrea un baldaquino similar al usado en las procesiones pero en escala gigante.

Cátedra de San Pedro

1656-1666
Situada en el ábside.
La concibe como un transparente.


En el prebiterio de la basílica de San Pedro.
La cátedra es un trono de madera que la tradición guarda como una reliquia, pues supuestamente fue el asiento de Pedro como primer "obispo" de Roma. Bernini crea esta obra barroca para ensalzar y proteger dicha cátedra.
Enmarcado por cuatro pilastras, en el centro se encuentra el trono de bronce dorado, en cuyo interior se encuentra el asiento de madera. Está decorado con un relieve que representa la entrega de las llaves.
El trono se apoya sobre cuatro grandes estatuas que representan a cuatro grandes doctores de la iglesia: 
En primer plano y con tiara, San Agustín y San Ambrosio, padres de la iglesia de occidente. Y en segundo plano, San Atanasio y San Juan Crisóstomo, padres de la iglesia oriental.


Por encima del trono de alabastro, decorado con estuco dorado con decoración de ángeles y nubes, queda enmarcada una vidriera en la que se representa al Espíritu Santo con forma de paloma (con una envergadura de 162 cm). Se trata de la única vidriera coloreada de toda la basílica.




Fuera del Vaticano: 
San Andrés del Quirinal 


1658-1651
Planta elíptica, con el eje mayor paralelo a la puerta. Al potenciar el lado corto crea un efecto de expansión hacia los laterales en el visitante que entra en el templo.
En la fachada un pórtico con un entablamento curvo y volutas que sostienen el escudo de la familia papal. La fachada se llena de movimiento mediante líneas cóncavas y convexas. Pilastras gigantes. La fachada se remata con frontón.




En el interior, la riqueza de los materiales (mármoles con vetas de colores), la decoración exagerada, el movimiento de los elementos constructivos, y los efectos de la luz reflejan la teatralidad barroca.
El movimiento de la fachada llama la atención del ciudadano y del peregrino.
El eje principal, tras traspasar la fachada, queda remarcado por el altar central, realzado por un apequeña elevación y flanqueado por parejas de dobles columnas. A su alrededor, en las capillas, se combinan formas arquitrabadas con arcos de medio punto, recordándonos a las capillas del Panteón de Agripa.
Podemos apreciar que las proporciones clásicas han desaparecido, con las dobles columnas de orden gigante. Y el altar se realza también al romperse en entablamento corrido. Además, el frontón se rompe para integrar mejor la escultura del Santo (San Andrés).


Recordamos que en el Barroco se produce una fusión entre arquitectura, escultura y pintura (integración de las artes). Por ello la decoración, aparte de los propios elementos arquitectónicos, tiene tanta importancia. En el caso de esta iglesia, las esculturas de mármol blanco se reparten sobre las ventanas, en el altar y en las cúpulas menores. Y como hará también en su famosa Santa Teresa de la capilla Cornaro, en sus esculturas, Bernini tiene muy en cuenta la utilización de la luz natural para integrarlas en el ambiente.

La cubierta se articula en torno a una gran cúpula ovoide con nervios. Sobre la cornisa se abren ventanas. Y toda la bóveda está decorada con casetones hexagonales, que al ir reduciendo su tamaño desde abajo hacia arriba, crean una mayor sensación de altura. La cúpula se cierra en un óculo con linterna.





El dinamismo de las obras de Bernini, que van cambiando conforme se mueve el espectador, serán una gran influencia para los arquitectos que le siguen en el tiempo.






Borromini

Con un temperamento más apasionado e inquieto que Bernini, va a dotar a sus obras de un dinamismo inaudito, subordinado a una audaz fantasía y a su dominio técnico, que crea conjuntos de grandiosos efectos lumínicos y espaciales. Sus obras son iglesias de pequeño tamaño, de materiales modestos, pero de extraordinario expresionismo. Su fantasía creativa e innovadora le lleva a crear elementos nuevos como capiteles con las volutas al revés, a ondular con continuas curvas y contracurvas, con elementos cóncavos y convexos las fachadas y los interiores. Transgrede totalmente el clasicismo, creando nuevas proporciones y motivos ornamentales.
Su obra más importante

San Carlos de las Cuatro Fuentes



Borromini
Roma
1638-1641
Materiales: ladrillo y estuco
Planta de San Carlos de las Cuatro Fuentes
Planta elíptica. Sobre un óvalo se erige un intrincado espacio en el que todos los elementos, sinuosos y ondulantes se compenetran para dar "dramatismo barroco" al conjunto.
Capillas radiales.
Curva el muro con elementos cóncavos y convexos.
Ocupa una pequeña superficie.De ahí el nombre de San Carlino con el que
también se la conoce.
En las cuatro esquinas proyectó cuatro fuentes.

Se encuentra en una calle estrecha y en una esquina con lo que pasaría inadvertida. Por ello Borromini pretende llamar la atención del ciudadano y del peregrino y resaltar la presencia de la Iglesia Católica en la ciudad.

Fachada de San Carlos de las Cuatro Fuentes



La fachada muy dinámica con ondulaciones, dividida en dos cuerpos con columnas y profundas hornacinas con estatuas, rematada en la parte superior con una balaustrada y un gran medallón oval, provocando fuertes efectos lumínicos.
Emplea el orden colosal o gigante. Al estar las columnas próximas y ser bastante altas, se potencia el impulso vertical.
Se crea una sensación de movimiento ondulante, con entrantes y salientes cóncavos y convexos que ocupan todo el espacio.
Se presenta como una unidad independiente del interior del edificio con el que no guarda ninguna relación.

En su interior presenta un orden jónico de grandes columnas agrupadas de cuatro en cuatro con nichos y molduras continuas en los muros, que parecen reducir más el espacio y obligar al muro a flexionarse, y aparecer deformada la cúpula oval que corona este espacio interno.
Introduce, pues, la planta flexible y utiliza formas cóncavas y convexas que se articulan en un muro ondulante, lo que da como resultado un espacio interior dinámico.



Sobre el entablamento (que sigue las formas caprichosas de la planta) se levanta un espacio intermedio formado por arcos de medio punto y pechinas que sostienen la cúpula. Ésta, de forma oval, es inconfundible, gracias a sus originales casetones geométricos (octógonos, hexágonos y cruces). Los casetones, como también hizo Bernini en San Andrés del Quirinal, disminuyen su tamaño siguiendo las leyes de la perspectiva con el objeto de crear una sensación de mayor altura.

U recurso muy barroco es la disposición de las ventanas sobre la viga maestra de modo que quedan semiocultas por la decoración, contribuyendo así a crear el efecto de que la cúpula brilla suspendida sobre el espacio de la iglesia.

Su "atrevimiento" al llevar hasta los límites la curva, la contracurva, la elipse y los espacios cóncavos y convexos, planteó nuevas vías que serán muy experimentadas y utilizadas por arquitectos posteriores.


Bernini Vs Borromini



Versalles

La arquitectura barroca francesa es esencialmente palaciega.


El palacio de Versalles es el mejor ejemplo de la arquitectura palatina francesa al servicio del poder absoluto del monarca Luis XIV, el rey Sol.

Palacio de Versalles


Arquitectos: Le Vau y Hardouin-Mansart
Pintor y decorador: Le Brun
Paisajista: Le Nôtre
Versalles. (Francia)
(Pág. 239 del libro de texto)
Los entrantes y salientes dan movimiento y ritmo al conjunto palaciego.
El palacio separa el mundo urbano y la naturaleza y actúa como telón de fondo de los jardines.





1. Capilla Palatina

2. Patio de mármol

3. Galería de los espejos

4. Ópera

Las habitaciones de Luis XIV estaban en el centro del palacio, en el patio de Mármol.
La Galería de los Espejos se abre mediante grandes ventanales al jardín.
La Capilla Real, típica iglesia palatina, se divide en dos pisos: el inferior para la nobleza y cortesanos y el superior para el rey.


Exterior: 
 Sobriedad y clasicismo caracterizan el exterior del palacio de Versalles.
Se divide en tres niveles.

El central destaca por su mayor altura y por la repetición de pilastras y columnas jónicas que enmarcan las ventanas frente a la austeridad de los otros niveles. De esta forma el ciudadano reconoce las dependencias reales desde el exterior.
Interior: 
Le Brun es el autor de los fastuosos interiores.
El interior contrasta con el clasicismo y equilibrio de los exteriores.
Combina arquitectura, escultura y pintura más todo el lujo imaginable de muebles, tapices, espejos, bronces...
Como ejemplo, la Galería de los Espejos, en la que las ventanas, las lámparas, y los enormes espejos distorsionan las perspectivas y crean efectos de sorpresa además de introducir la naturaleza en el interior del palacio.
Jardines: 
Los jardines fueron proyectados por el paisajista Le Nôtre
Combina una planificación racional de la naturaleza con trazados geométricos con un jardín que crece con plena libertad.
El agua en forma de estanques, fuentes, lagos, surtidores contribuye a la barroquización del paisaje.



El palacio de Versalles concibe jardines y arquitectura como un todo, es el urbanismo en contacto con la naturaleza o urbanismo abierto. "Urbanismo a la francesa".
Influyó en los palacios de toda Europa y en España en la construcción del Palacio Real.


martes, 5 de febrero de 2019

Teatro Romano


Teatro Romano de Aspendos (Turquía). Con capacidad de albergar hasta 15.000 espectadores, fue construido alrededor del año 155 d.c por el arquitecto griego Zenón.

¿Sabrías decir en qué se nota que el arquitecto es griego?